DIAGNÓSTICO: DÉFICIT POR NATURALEZA
7 junio, 2018
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¿Sabías que existe una afección que se llama “déficit por naturaleza”? No tiene diagnóstico médico, pero sí uno síntomas que todos sabemos reconocer (disminución de la creatividad, de la capacidad de asombro, del aprendizaje mediante la experiencia directa, aumento de los niveles de ansiedad y estrés…).

Se podría resumir como el impacto que tiene en nuestra salud física y mental el alejamiento del mundo natural, especialmente en los niños. Y lo explica muy bien el escritor Richard Louv, que durante 30 años ha analizado las consecuencias del deterioro de la relación de los hombre con la tierra. Es el ponente principal en la cumbre de educación ambiental de la Casa Blanca y encabeza el movimiento Children & Nature Network, que busca “re-conectar” a los niños con la naturaleza.

En El País lo han entrevistado con motivo de la publicación de su nuevo libro, por la editorial Capitan Swing. Louv expone ideas muy interesantes, como la importancia de que los padres pasen tiempo con sus hijos en el entorno natural, o de caerse y embarrarse jugando como capacitación para la vida adulta. En este sentido, afirma: “Muchos padres quieren proteger a sus hijos con las mejores intenciones. Pero inintencionadamente alimentamos un riesgo mayor en el futuro. Los niños que se caen, que se embarran o que juegan en el campo estarán mejor capacitados para lidiar con la vida cuando crezcan”.

Tecnología, naturaleza, urbanidad, biodiversidad

La tecnología juega, en su opinión, un rol crucial en la creciente (y exponencial) desconexión de lo natural que experimenta nuestra sociedad, y debemos encontrar una manera de integrar ambas dimensiones en nuestra vida. Y apunta una posible solución: “Cuanto más tecnológicas se vuelven nuestras vidas, más naturaleza necesitamos en la ecuación. Es un asunto de tiempo y dinero. Por ejemplo, si una escuela invierte X dólares en ordenadores y sistemas de realidad virtual, tendría que invertir al menos otros X en potenciar experiencias reales en el mundo real, particularmente en el mundo natural. Si hacemos esto los niños estarán bien. Es un tema de equilibrio, no de prohibición”.

Los niños que juegan libremente en el exterior desarrollan más el sentido de cooperación, la imaginación, la introspección, la reflexión.

La creciente urbanidad es otro de los factores que influyen de manera determinante en la “desconexión” de la naturaleza. Las dos últimas generaciones han crecido, en general, con muy poco contacto con la naturaleza, alumbrando cada vez más adultos disociados de una faceta, la natural, que no sólo es positiva sino también fundamental para nuestra existencia. Y ante eso, es nuestro deber explorar nuevos modelos de ciudad.

Pero, mientras estos no existan, no debes perder la oportunidad de escaparte al campo cuando tengas ocasión. Son muy afortunados los que tienen un pueblo o una segunda residencia en un entorno natural. Quienes no se encuentren en esa situación siempre pueden recurrir al turismo rural con niños. En Olba, un pequeño pueblo de sólo 227 habitantes, que atraviesa el río Mijares, encontrareis aire puro, noches estrelladas, animales, insectos y fauna diversa para descubrir que hay mucha vida y mucha felicidad más allá del asfalto.

Puedes leer la entrevista completa aquí.

 

Camino en medio de la naturaleza con mujer
El contacto con la naturaleza es vital para todos, especialmente los niños.