El último viaje a Olba de Manuel Pertegaz
17 mayo, 2020
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¿Cómo nacen los genios?, ¿qué conjunción metafísico-biológica debe darse…? No hay respuestas, sólo una certeza: desde la cuna lo son, y que florezcan o no está en manos del azar.

Manuel Pertegaz, el gran genio de la moda española, habría cumplido hoy 102 años, pero se marchó en 2014 después de una vida de película. A pesar de la ausencia, su nombre y figura siguen siendo inmensos. Nadie habría sido capaz de adivinarlo aquel 18 de mayo de 1918 en Olba, cuando nació Manuel, el hijo pequeño de Elisa y Julio, el hermano de Encarna.

A principios del siglo XX a Olba se llegaba desde La Venta del Aire por un camino de tierra que no llevaba a ninguna otra parte, y por el que transitaban machos, burros y carros como medios de transporte. Las condiciones de aislamiento de este pequeño valle del Aragón profundo eran barrera infranqueable para cualquier tendencia, y especialmente para las del diseño de moda. Sólo se mantenía afilado el instinto de supervivencia.

Manuel Pertegaz nació en lo que hoy consideramos un lugar idílico, un valle de belleza primigenia, del que él y su familia, al igual que muchos otros, tuvieron que marchar para salir adelante. Se fue de Olba con 10 años y volvió pocas veces, porque su llegada a Barcelona supuso el despegue, en pocos años, de una carrera internacional que le llevó a Madrid, Paris y Nueva York, los santuarios de la moda. ¿Qué habría sido de él si sus padres hubiesen elegido quedarse en el pueblo en vez de emigrar? ¿Habría podido desarrollar su genio creador en este valle? ¿Habría sido comprendido y aceptado su grado de excelencia en esta pequeña sociedad rural?

Hijo predilecto del pueblo

La última vez que regresó a Olba fue el 4 de abril de 1999 para recoger el título de hijo predilecto que le otorgó el pueblo, y fue el momento en que nos conocimos. Tenía que hacer un discurso para él, pero no quería hilvanar frases que fuesen lugares comunes, necesitaba conocerle y ofrecerle algo más personal. Al día siguiente vino a La Casa de Los Moyas y pasamos toda la mañana del sábado juntos. Horas en las que compartió conmigo sus recuerdos de juegos infantiles junto al río, que para él era el mar, sus pocos años de escuela, la forma en que miraba el mundo entonces, el amor por sus padres y por su hermana, que le acompañó siempre…

Su vida en el pueblo no era fácil –su carácter austero se forjó aquí- pero construyó un mundo de fantasía donde refugiarse. De niño disfrutaba durante horas viendo como el viento transformaba las cortinas de las ventanas de su casa en volúmenes y formas que tenían vida propia. El estaba convencido de que de esas muchas horas de observación nació su maestría con los volúmenes. Y su amor por la costura, viendo a su madre coser.

Había conocido y vestido a las mujeres más bellas y poderosas de varias décadas, y tenía mucho que contar, pero guardaba todos esos secretos celosamente. La discreción era también marca de la casa.

Cronológicamente tenía 81 años, pero era un espíritu joven. Su cabeza funcionaba a mil revoluciones por minuto, y difícilmente terminaba una frase, saltando de un concepto a otro. Su fragilidad era sólo apariencia, porque todo él  era un puro nervio. Recuerdo verle ponerse de pie de un brinco cuando llegó el momento de despedimos, como si tuviese 18 años.

Se marchó de Olba emocionado y feliz, con bonitos recuerdos de un fin de semana en el que volvió a encontrar al niño que fue. Feliz de sentirse arropado por toda su familia, especialmente por sus sobrinas, Dione, Sionin y Elisa. Feliz por el reconocimiento de su pueblo.

En los meses siguientes volvimos a hablar varias veces por teléfono, y cada año recibí su felicitación por Navidad. Quedaron otras conversaciones pendientes.

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1 comment

  1. Pertegaz ha sido y es nuestro genio de Olba . Esdtamos orgullosos de que su familia
    resida mucho tiempo en Olba . Ha sido el olbense mas internacional mas conocido
    mundialmente . GRACIAS PERTEGAZ , GRACIAS TERESA .